La pasada navidad recordamos por un momento a mi madrina S. Años atrás comencé a estudiar húngaro con ella como profesora. La primera vez que fui a su departamento, me recibió con la mesa servida: té y pequeños dulces. Mi madrina era escritora y repostera, le enseñó a mi madre -hace más años atrás- repostería y cocina húngara. Mi madre que pintaba al óleo y cocinaba platos deliciosos. Ya no pinta pero sigue cocinando maravillosamente. Yo eventualmente hago galletas y pasteles (confieso que me quedan muy ricos) y mi dulce favorito, dios baigli, es una receta que conozco gracias a esa herencia repostera de mi madrina.
Alcanzamos a realizar tres o cuatro clases y antes de yo irme nos quedabamos conversando. Mi madrina me preguntaba por mi pasar como pintor. Yo en ese tiempo no estaba haciendo nada... no pintaba. Mi madrina era amiga de Pablo Vidor. En esas conversaciones me habló de él y me regaló un pequeño catálogo de una exposición de sus cuadros. Mi madrina era una mujer de mundo,
moderna decía ella. Yo recuerdo que le decía que me sentía sin ganas de hacer cosas, la verdad era uno de esos momentos depresivos en los que a veces me sumerjo. Ella me escuchaba y me decía que no debía preocuparme por sentir que no podía hacer... ella misma hace años que no podía escribir, que había quedado sin pulsión, pero que entendía que el proceso creativo es así, que luego vuelven las ganas.
Nos acordábamos de mi madrina a propósito de que hace mucho tiempo no sabíamos nada de ella. Esa noche en navidad yo recordé una tarjeta que ella nos envió años atrás. En aquella tarjeta nos daba su nueva dirección y teléfono ya que se mudaba al campo. Esto fue poco tiempo después de que no continuaramos con las clases.
A mi me gustaba ir a su departamento, a pesar de sentirme extraño. Yo sentía que mi madrina me quería mucho... y no se porque pero creo que yo también la quería mucho. La admiraba, a pesar de no saber mucho de ella, si sé que era una gran mujer. Una mujer de mundo, intelectual, cercana a las artes...
moderna decía ella.
En la tarjeta, el número telefónico lo habré revisado unas cuántas veces en estos años pero nunca la llamé. Mi madrina falleció ayer producto de un cancer. La última vez que la ví fue en el lanzamiento de su libro de poesía (también hace algunos años). Un par de semanas atrás tomé ese libro de entre mis cosas y leí esporádicamente su poesía... los escritos de mi madrina.
A mi madrina yo no le decía madrina... le decía tía... mi tía.