Sunday, March 18, 2007

suspensión ii

entonces, caminando despues del encierro, considero comprar una par de cervezas y un paquete de cigarrillos. el tren subterraneo atestado de gente a pesar de la avanzada hora, es el maldito escenario de tránsito en el que se proyecta mi deseo de estar en otro lugar. físicamente sigo aquí.

"Suelo llevar conmigo cosas para leer para así no tener que mirar a la gente" ch.b.

sólo consigo saltar en el tiempo, hacia el futuro. como cuando despierto. el lunes me fui lejos de la ciudad y volví el viernes, pero no estoy seguro de haber viajado. sólo fue un salto en el tiempo. creo que es errado afirmar que se puede viajar en el tiempo... solo se definen espacios de conciencia (fragil lucidez), que puedo entender como puntos, y en ellos me sitúo. en un contexto temporal. de tantos espacios comunes de reposo y tránsito. como de reductos y conductos. me suspendo progresivamente.

¿QUÉ SE INTERRUMPE?
¿QUÉ SE OBLITERA?
¿QUÉ SE SUSPENDE?

Sunday, January 14, 2007

Dios Baigli

La pasada navidad recordamos por un momento a mi madrina S. Años atrás comencé a estudiar húngaro con ella como profesora. La primera vez que fui a su departamento, me recibió con la mesa servida: té y pequeños dulces. Mi madrina era escritora y repostera, le enseñó a mi madre -hace más años atrás- repostería y cocina húngara. Mi madre que pintaba al óleo y cocinaba platos deliciosos. Ya no pinta pero sigue cocinando maravillosamente. Yo eventualmente hago galletas y pasteles (confieso que me quedan muy ricos) y mi dulce favorito, dios baigli, es una receta que conozco gracias a esa herencia repostera de mi madrina.

Alcanzamos a realizar tres o cuatro clases y antes de yo irme nos quedabamos conversando. Mi madrina me preguntaba por mi pasar como pintor. Yo en ese tiempo no estaba haciendo nada... no pintaba. Mi madrina era amiga de Pablo Vidor. En esas conversaciones me habló de él y me regaló un pequeño catálogo de una exposición de sus cuadros. Mi madrina era una mujer de mundo, moderna decía ella. Yo recuerdo que le decía que me sentía sin ganas de hacer cosas, la verdad era uno de esos momentos depresivos en los que a veces me sumerjo. Ella me escuchaba y me decía que no debía preocuparme por sentir que no podía hacer... ella misma hace años que no podía escribir, que había quedado sin pulsión, pero que entendía que el proceso creativo es así, que luego vuelven las ganas.

Nos acordábamos de mi madrina a propósito de que hace mucho tiempo no sabíamos nada de ella. Esa noche en navidad yo recordé una tarjeta que ella nos envió años atrás. En aquella tarjeta nos daba su nueva dirección y teléfono ya que se mudaba al campo. Esto fue poco tiempo después de que no continuaramos con las clases.

A mi me gustaba ir a su departamento, a pesar de sentirme extraño. Yo sentía que mi madrina me quería mucho... y no se porque pero creo que yo también la quería mucho. La admiraba, a pesar de no saber mucho de ella, si sé que era una gran mujer. Una mujer de mundo, intelectual, cercana a las artes... moderna decía ella.

En la tarjeta, el número telefónico lo habré revisado unas cuántas veces en estos años pero nunca la llamé. Mi madrina falleció ayer producto de un cancer. La última vez que la ví fue en el lanzamiento de su libro de poesía (también hace algunos años). Un par de semanas atrás tomé ese libro de entre mis cosas y leí esporádicamente su poesía... los escritos de mi madrina.

A mi madrina yo no le decía madrina... le decía tía... mi tía.

Saturday, January 13, 2007

Es Hora de Cerrar

Son casi las 23:15 hrs. y en el antiguo teatro convertido en bar quedamos aún bastantes personas disfrutando de alguna conversación humana poco trascendente y principalmente -creo- de unos vasos, antaño de vidrio y ahora plásticos, reiteradamente llenos de cerveza o pipeño con helado de piña. En eso llega a nuestra mesa el jóven que nos atiende y amablemente (percepción extraña aquella) nos entrega la cuenta y nos pide pagar, ya que el local está próximo a cerrar. Se cierra a las 23:30 hrs. No sin descontento pero aún sin molestia, pagamos y nos dedicamos a acabar lo que queda en los vasos. La gente comienza a retirarse y el jóven limpia la mesa. Mientras la conversación se apaga comentando nuestra extrañeza por el horario de cierre (es el comienzo de una velada de día viernes), veo a nuestro alrededor como otros clientes de otras mesas reciben sus pedidos... vasos llenos y rostros complacidos. Ingresan un par de sujetos que tras una breve conversación con el jóven garzón, se retiran. Hay quienes deben irse (como nosotros) y hay quienes han podido, por tal vez que desconocida providencia, quedarse y seguir bebiendo.

No sin descontento pero aún molesto, siento que hemos sido corridos y sin más nos retiramos.

Friday, January 12, 2007

El Estado Permanente

Puso marcha atrás y sin notarlo, lentamente pasó sobre su pequeño cuerpo que yacía como de costumbre bajo la rueda, durmiendo algo lejos del calor. Una carrera al hospital y unas pocas horas de angustia para que luego muriese efecto del trauma en su cuerpo.

En unas cuantas semanas llegó pequeña e inocente (así se mantuvo luego también). Creció al alero del cariño y atenciones de toda la familia, sin embargo repentinamente enfermó y al igual que la vez anterior, un prefacio de dolor y tristeza dio paso a su muerte.

Una segunda vez, o un tercer emisario pasaron hace poco por un episodio similar de enfermedad. Esta vez la sobrevida del pequeño, cambió levemente la historia de sus antecesores. ¿Habremos -se pregunta D- de reparar en estas cosas?

Cada palabra dispuesta al igual que la crónica, se sucede una a otra como un esquema permanente de un estado permanente.

Thursday, October 12, 2006

Suspensión

f -me pregunto- ¿se encontrará suspendido?

la otra noche f, d y yo nos reunimos de manera accidental y así también compramos algunas botellas de cerveza. frente al televisor, bebimos. tiempo atrás tal vez hubiésemos sostenido una conversación. tiempo atrás f y yo, bebimos infusiones y bebidas alcohólicas, testigos del crepúsculo maruriano desde la calle f. ahora se alzan torres entre aquel horizonte y nosotros.

pero yo en el taller he reincidido en la soledad apoyado en la ventana, y mientras se secan los bastidores y luegos las telas tensadas en ellos, divago y termino accidentalmente comprando una botella de cerveza.

f aún comparte conmigo sus vivencias.

pero yo en el taller me demoro en comenzar el trabajo. y trato de convencerme de que es un reducto de libertad (?)... de disidencia.